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domingo, 2 de septiembre de 2007

Tripones Agogo



















JUAN PABLO MENESES Y EL AIRE DE LOS TIEMPOS

República Mexicana, verano del año 2007. Las lluvias torrenciales azotan buena parte del territorio nacional, están muy afectados los estados de Nuevo León, Tamaulipas, Jalisco, San Luis Potosí, Estado de México y el Distrito Federal, el calentamiento global es una de las causas del trastorno. Hay cambios en el planeta.
Hace un cuarto de siglo nació Juan Pablo Meneses que ha vivido la mayor parte de su juvenil vida en San Luis Potosí y desde hace un lustro ha tenido la fotografía como uno de sus motores y ejercicios en esta vida. Él forma parte de un grupo, nada pequeño, de productores de artes visuales, de su estado, y que son reflejo de su época: aquilatan el pasado antiguo y reciente, pero están muy concientes de los avances de este periodo, el conocimiento se da por instrucción y compartición de experiencias, el lirismo como aquella pulsión imaginativa está presente, pero nunca para justificar o enmascarar anquilosamientos.
Los tiempos de los vetustos foto-club quedaron muy atrás.
Juan Pablo Meneses el fotógrafo (y cuidado de no confundirnos con los Meneses, el pintor y grabador es Rodrigo, hermanos sí, pero no clones) retomo, el fotógrafo utiliza su propio cuerpo para crear personajes aunque también abreva en el mundo de los objetos, selecciona juguetes, como vaqueros, soldados y otros tantos héroes de plástico, también dulces con formas zoológicas o vegetativas, así como otros comestibles a saber, panes, pasteles y similares, pero si no conocemos sus obras fotográficas, no hay que pensar que son ilustraciones de revistas de esos insumos, y es aquí donde viene la razón de la creatividad: ha ido constituyendo un universo de construcciones donde los órdenes vivenciales se evidencian: las remembranzas infantiles 'juegan' en su serie 'Del oeste al pop-art', los dulces se convierten en seres animados y revisitan la potencia del paisaje naturalista autonombrándoses 'Los tripones a go-go', todo ello acentuando su carácter lúdico con cromatismos coloristas.
El pop-art es sus imágenes no es la sucesión idéntica de un ícono de la cultura o el consumismo, pero sí es la utilización de elementos del imaginario colectivo, sus personajes, todos, incluído él mismo, son la palpación de lo existente pero nunca de lo cotidiano, sus tomas 'directas' (no alteradas con posterioridad) no son documentalismo pero hablan de un verismo que nos es familiar.
Por todo lo anterior frente a las piezas de J.P.Meneses, en varios
niveles, respiramos el aire de los tiempos.

ARMANDO CRISTETO PATIÑO